nosotros nos comíamos el mundo como los grandes.

Solo queríamos ser libres y bailar, girar, tomar, hablar, cantar, caer y levantarse en lo alto, pero bien bien alto... y luego volver a dejarnos caer, solo para sentir el hormigueo en nuestras entrañas, la adrenalina correr por nuestras venas con el pulso acelerado y nuestros organos gritando; para sentir miedo de algo, o para amar algo, y para odiarlo también... Y luego, al estrellarnos, reír pero bien bien alto, que se oyera, que retumbara donde de los corazones del mundo entero y resonara en el centro de la tierra. Que se estremecieran y que nos vieran pavonearnos frente a ellos. Algo intocables, algo invencibles.

Nos comíamos el mundo como los grandes, pero bien bien grandes.

Jugábamos con fuego y nos quemábamos, ardíamos por completo y luego seguíamos nuestro curso junto con el aire, como ceniza. Pero la mas grande de las cenizas.

Y no nos importaba, nunca nos importo, nos gustaba, de hecho...

...ah, pero bien bien que dolía, vaya que dolía.

6 comentarios:

Velero dijo...

¿Quién ha dicho que el dolor no sea placentero? O la nostalgia, dolorosa; sobre todo la que se siente por lo que nunca ocurrió.

Saludos.

cM dijo...

Es que a veces el dolor viene de mano de la pasión y oh... eso si es ardiente.
¡Precioso!

Mel *Papelito Parlante* dijo...

Aidé:
Bueno todo tiene un precio ¿no?
el dolor es una de las mejores sensaciones que puede tener el ser humanao, te demuestra que las cosas son reales...a veces.

Este en especial me ha encantado mucho!

charlotte dijo...

Hola quería decirte que acaba de empezar un concurso en mi blog y te quería avisar por si quieres participar, es Internacional.

Besitos y gracias.

Charlotte

Julie A. Clemens dijo...

Y todos queremos eso
(aunque.duela.y.duela)
Besos

Jasey Merridew dijo...

Me encanta eso que haces de enumerar muchas acciones c:Lo he visto, amas hacerlo. Y em... yo también tengo mis ondas, lo se. Y ya te he dicho, me ENCANTA como escribes!